Liderazgo en tiempos de Crisis

Por Michelle Villavicencio

Asesora en estrategias de Comunicación política y empresarial.

¿Qué es una crisis?

Varios autores concluyen que es un evento inesperado, que puede traer consigo consecuencias devastadoras tanto para la reputación como para la economía de una empresa o de un gobierno.

¿Qué es liderazgo?

Es la capacidad que tiene una persona para poder influir en las decisiones de otros. Para John Maxwell, el autor de “Las 21 leyes irrefutables del liderazgo”, “Los buenos líderes lo son NO por su poder, sino que por su habilidad de motivar a otras personas”

Durante los últimos meses parecía que todos nos sumíamos en un estado generalizado de crisis en diferentes niveles y con diferentes impactos.

La incertidumbre se apoderaba de la situación y parecía que importaba más buscar culpables que soluciones.

Los medios de comunicación también hacían su parte, al poner en primera plana las noticias más alarmantes, muertes, desesperación, hambre y desempleo las cuales hasta ahora son la tónica del momento.

Esta situación sin duda ha configurado un desafío en la gestión política, económica, social y sobre todo comunicacional y digo, sobre todo, porque, es en estos momentos en donde la comunicación política se supone debería ser parte de la solución más que del problema.

En crisis como las que atravesamos las miradas de quienes esperan una repuesta, acciones o directrices para enfrentar este problema apuntan hacia los líderes políticos de todas las tendencias. Lo que converge en una gran oportunidad para todo líder, ya que es aquí cuando se pone en juego su decisión, firmeza, templanza, equilibrio y sobre todo su empatía con el sentir de los demás a la hora de comunicar.

Tal vez nunca antes los políticos habían sentido tanta presión y habían estado siendo tan observados por los ciudadanos, que los han sometido al escrutinio y evaluación permanente, pues el papel que desempeñen hoy marcará el inicio o el fin de muchos de ellos en la vida pública.

Con el pasar de los días hemos podido observar a olvidados personajes políticos tomar un papel preponderante en la gestión de la crisis, pero también hemos visto grandes figuras caer por el peso de sus propias decisiones.

Lo que nos lleva a pensar, si el liderazgo político en tiempos de crisis está realmente entendido por los líderes políticos o en su lugar han visto a la pandemia como una oportunidad de sacar a flote lo peor de sí, sin la preparación que corresponde dejándose llevar básicamente por lo que le dicta su personalidad.

En otros casos la vanidad de los líderes ha sopesado a la hora de tomar decisiones, poniendo en primer lugar el ánimo de sobresalir y destacarse en lugar de la solidaridad y el trabajo conjunto, olvidándose así de lo que cada uno de ellos representa. Con lo cual han puesto en riesgo incluso la salud de los ciudadanos al difundir información sin sustento científico o en otros casos restando importancia a la gravedad de la crisis en cada uno de sus países. El más claro ejemplo de este tipo de liderazgos cuestionables son el de Trump y Bolsonaro.

En momentos de crisis como los que atraviesa el mundo es necesario que los líderes políticos se olviden de lo que quieren y se pongan a pensar en lo que los demás necesitan. Es ahora cuando la inteligencia emocional debe superar los egos, pero hablamos no de la inteligencia emocional entendida en el sentido de la racionalidad, sino, mucho más allá, hablamos de un verdadero equilibrio entre la confianza en si mismo y en quienes lo rodean, su capacidad para poder hacerle frente a los problemas, humildad para reconocer errores, prudencia, enfoque y flexibilidad para responder a lo desconocido.

El verdadero líder sabe marcar el rumbo de la entidad a la cual representa, para proponer y tomar medidas que hagan que todos quienes esperan de él avancen con confianza. El líder no solo gestiona sino también comunica, en momentos difíciles se acerca a la gente, sabe escuchar, no sólo a los expertos y a su círculo más cercano sino también a sus oponentes y a los ciudadanos.

Es por ello, que como señalaba en un inicio, el adecuado manejo la comunicación política en tiempos de emergencia es fundamental para cualquier líder, ya que de esta dependerá la gestión de la crisis.

En medio de esta situación adversa la capacidad de liderar ha permitido que este término no sólo se limite al ámbito político, si no, que también, ha destacado la participación de muchas personalidades de sectores empresariales, gremiales, deportistas o científicos que han tomando la batuta para demostrar su capacidad de poder llevar adelante iniciativas de participación colectiva.

Es así que los liderazgos incluso se han analizado desde el punto de vista de género, resaltando el papel de las mujeres en países como Nueva Zelanda, Taiwán y Dinamarca donde sus lideresas han tenido un rol sobresaliente en la toma de decisiones, lo que según la Revista Forbes se atribuye a su empatía y transparencia en la gestión de la crisis.

No podemos dejar pasar este momento para que los líderes políticos empiecen a enfocar su trabajo en propósitos que motiven e inspiren a la acción a sus equipos y a los ciudadanos a quienes dirigen y gobiernan. Situaciones como las que atravesamos deben ser vistas como una oportunidad para liderar y construir una marca valórica en medio de una crisis.

“El verdadero líder sabe marcar el rumbo de la entidad a la cual representa, para proponer y tomar medidas que hagan que todos quienes esperan de él avancen con confianza”

Michelle Villavicencio.

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