Identificar Noticias Falsas es un Reto para los Usuarios de Internet.

Por Guido Moreno

Consultor en Comunicación y Estratega en Social Media

En el mes de octubre de 2019, cuando el gobierno ecuatoriano se enfrentaba a una protesta social, por el anuncio de sus medidas económicas, en el país comenzó a circular rápidamente un video que graficaba el primer fallecido en la protesta social. El video no pertenecía a los eventos del momento, era el registro visual de un accidente de tránsito sucedido una semana antes. La agencia de noticias AFP informó sobre la falsedad del video, que en tres días fue reproducido más de 29.000 veces en redes sociales.

Pero esa noticia falsa no fue la única, ni la más relevante que circuló en las redes sociales. Ecuador vivió jornadas de usuarios volcados a Internet en busca de información y en ese mar de datos, las fake news a favor y en contra del gobierno, encontraron un espacio vital para su viralización.

Octubre fue un hito en la comunicación digital, nunca antes en el país se habían registrado tantos videos, fotografías, audios, transmisiones en vivo y tendencias en Twitter sobre un mismo hecho. Desde entonces, quizás muchos no lo entendieron, pero Ecuador cambió para siempre el uso de las redes sociales como parte de la protesta social contra el Estado y el establishment.

 

 

 

 

“Ecuador vivió jornadas de usuarios volcados a Internet en busca de información y en ese mar de datos, las fake news a favor y en contra del gobierno, encontraron un espacio vital para su viralización.”

Radiografía de la falsedad

Según el estudio denominado “We Are Social”, que la empresa Hootsuite presenta cada mes de enero a nivel global, en el Ecuador existen 12 millones de usuarios activos de redes sociales (6.8% más que el año anterior) y en un número similar se encuentran las personas que se puede alcanzar a través de Facebook.

En Instagram se contabilizan 3.90 millones de personas y en Twitter 1.11 millones. Es quizás por esta razón las noticias falsas logran un gran alcance en la plataforma de Facebook. A esta condición hay que sumarle que en Ecuador todas las operadoras móviles permiten acceso libre y sin límite a las aplicaciones de Facebook y WhatsApp a los usuarios con un plan de datos.

De WhatsApp no existen cifras claras, pero si consideramos que hay 15.65 millones de conexiones de teléfonos móviles en el Ecuador, podremos entender la dimensión y alcance de esta plataforma. Es una red ideal para la viralización de noticias falsas, no solamente por la gran cantidad de teléfonos conectados, sino también porque los mensajes son de personas que conoces y que se encuentran dentro de tus contactos personales, situación que aparentemente hace más confiable la información. De esta manera, gracias al alcance de la tecnología las noticias falsas se instalan muy fácilmente en nuestros dispositivos electrónicos.

Una noticia falsa o fake news siempre tiene un objetivo claro para un efecto esperado. La falsedad es articulada y planificada para que se disfrace de verdad, sorprenda, indigne y se comparta a través de canales digitales para influir en la opinión pública.

La emocionalidad que contienen los mensajes, la información perturbadora con grandes titulares y la característica de primicia, seduce a los receptores de Internet, que sin un gran análisis comparten fake news sin cuestionamientos o dudas básicas sobre su veracidad.

Un Virus Instalado

Hasta hace unos años los medios de comunicación tradicionales eran los únicos encargados de llevar las noticias a la población, pero las redes sociales transformaron el consumo de la información. En este cambio tecnológico los medios de comunicación continúan perdiendo terreno ante la versatilidad e inmediatez de las plataformas digitales.

Los medios recién están empezando a entender que no pueden estar desconectados de las narrativas digitales porque forman parte de la vida diaria de las personas. Debido a esta revelación, los medios se han trasladado a las redes sociales en busca de su público.

En el nuevo ecosistema digital, los medios de comunicación luchan por atención en un escenario que deja muy poco espacio para la argumentación, la reflexión o el debate. La velocidad y fugacidad con la que se comparten contenidos en las redes sociales otorga relevancia a los formatos cortos, rápidos, precisos y descartables. Por tanto, la verdad también sufre de esa fragmentación.

Los medios no pueden subsistir con el viejo esquema, las fake news son parte del mundo digital y pasaron de un tema periférico a ocupar un lugar relevante dentro del consumo de la información. Hay que preguntarse si el fact checking o la verificación de lo que se publica en Internet, es en la actualidad tan importante como el periodismo mismo y si los medios deben asumir con urgencia esa responsabilidad.

En el ámbito político se lucha por el dominio del escenario mediático digital, donde una gran serie de actores buscan posicionar su idea y discurso. No existe en política un solo grupo que no haya echado mano de las noticias falsas para su beneficio, recordemos que, en momentos de conmoción social, cuando los criterios se han polarizado, es más fácil difundir fake news, pues los internautas ya han tomado parte en alguno de los bandos.

Según el autor estadounidense Bruce McComiskey, en un mundo de la posverdad “las audiencias no buscan información sobre la cual basar sus opiniones; buscan opiniones que respalden sus propias creencias”. El virus de las fake news, visitará los cuerpos invadidos por la desconfianza en los medios y obnubilados por sus opiniones propias, que han trasladado sus luchas ideológicas a las plataformas digitales, batallando por la victoria de su verdad. Una verdad siempre en disputa.

Las fake news no desaparecerán del ámbito digital, pero si podremos aprender a identificarlas. El filosofo alemán Jurgen Habermas, nos recuerda que pasaron siglos desde que se inventó la imprenta y la población aprendió a leer, de la misma manera “es posible que con el tiempo aprendamos a manejar las redes sociales de manera civilizada”.

 

Close Bitnami banner
Bitnami