Activar la Mayoría Silenciosa.
El Gran Catalizador de la Nueva Política

Por Leonardo "Pipo" Laso.

Experto en Comunicación Política & Gerente de CityMarket

La democracia camina por la cornisa. Sus fundamentos cuestionados desde las raíces.

La vieja dicotomía izquierda derecha no funciona más desde hace tiempo, pero sigue siendo el terreno de debate de partidos y candidatos. No hay proyectos políticos, sino empresas electorales. Equipos que solo piensan en ganar campañas, pero no tienen claro que hacer una vez que lleguen al poder.

La gente detesta cada vez más a los políticos, a la política en sí misma. Al dejar de participar la gente de bien, el terreno queda libre para que las mafias del poder se mantengan como los actores principales.

En gran medida, todo eso pasa porque los políticos, las élites de la sociedad y los “formadores de opinión”, no entienden el verdadero impacto social y político del cambio en la comunicación, no conocen la Nueva Política, el manejo del poder en tiempos de redes y participación activa.  Siguen pensando y haciendo política en forma vertical. No escuchan a la gente, a los “enjambres” de opiniones diversas y polarizadas que se expresan a través de las redes.

Pretenden controlar la opinión pública con ejércitos de trolls y acciones de corto plazo. Creen que gobernar es manejar bien el Twitter. El cortoplacismo se instaló en la política.

El debate fue reemplazado por esa batalla campal en redes, que Byun Chul Han llama shitstorms – tormentas de mierda -, con lo cual la construcción de acuerdos, de una hoja de ruta, es una tarea casi imposible. Parece, como dice Moisés Nahim, El Fin del Poder.

Un factor clave: la gente de bien, aquella que tiene conocimiento, capacidad y credenciales éticas, no se involucra en la política.

El tema es que les da asco la política y por eso, toman distancia. No se les ocurre entrar en ella. Si la gente de bien no se mete, el terreno queda libre para mediocres, corruptos y extremistas, gente que históricamente, ven en la política la posibilidad de  arreglarse la vida. Auténticas mafias del poder.

Estoy convencido de que es indispensable que la gente positiva se active. También de que es posible construir un proyecto que piense en el bien común, que reúna gente capaz, con principios sólidos, que ame al país y que, en el gobierno, tome decisiones con bases técnicas y científicas, haga lo que nos beneficie a todos; que combata la desigualdad, razón de la inestabilidad y el clientelismo.

La “mayoría silenciosa” está lejos de la militancia política tradicional. No se considera de derecha o izquierda. Lo que quiere es que mejoren las cosas en salud, educación, seguridad, que haya trabajo para acabar con la inequidad histórica.  En resumen, que se tomen decisiones pensando en el bien común. 

Hay varios ejemplos de movilización social pensada desde lo digital en los últimos tiempos. Paso revista brevemente a dos: Greta Thumberg y el movimiento de mujeres.

Greta, cuestionada por algunos expertos en teorías de conspiración, que dicen que es un “títere” de sus padres y de “negocios verdes”, cosa que he investigado mucho y no tiene fundamento es un gran modelo de movilización cívico-digital.

Insatisfecha con lo poco que hacían los líderes de su país y Europa por el cambio climático inició sola su causa. Cartel en mano, se sentó frente al Parlamento Sueco: “están cagando mi futuro”, decía el cartel.

 

Estuvo allí hasta ser recibida.

Luego hizo lo mismo en el Parlamento Europeo. Y Luego en Naciones Unidas.

Todo eso con un gran manejo de redes sociales; descentralización total en la ejecución. Miles de jóvenes armaban su propio evento, su red de amigos.

Acuñó el tema “Fridays For Future”, que creció exponencialmente entre Julio y Septiembre del 2019, generando manifestaciones en 170 países. Ahora, miles de jóvenes presionan cada viernes por acciones más fuertes en el combate al cambio climático en muchas ciudades del mundo, con el Fridays for Future.

La causa vuela sola. Greta juntó cientos de miles de jóvenes en muchos países y ciudades para presionar acciones concretas para combatir el cambio climático.

El movimiento de mujeres es otro ejemplo de activación y  causa. Primero con #NiUnaMenos y luego con #MeToo #VivasNosQueremos.

Creció en Estados Unidos por los escandalosos casos de Harvey Weinstein y Jeffrey Epstein.

Tomó mucha fuerza con el ejemplo de Chile, donde con el tema “El Violador Eres Tú, las mujeres hicieron plantones simbólicos muy fuertes, que pronto se repitieron en todo el mundo.

El 8 de Marzo 2020, día de la mujer, se produjeron manifestaciones en cientos de ciudades y países, reclamando más derechos.

La mecánica es la misma. Una causa potente, que motive, con base en el bien común. Debe tener un sentido cívico, ciudadano. Frecuentemente las convocatorias fracasan cuando las convocan líderes políticos. La gente percibe la intención de “aprovecharse” de la causa y deja de participar. Ciudadanía, participación, dos elementos fundamentales.

Tomando estos dos ejemplos, de muchos más que se han dado en los últimos años, uno podría pensar en un movimiento político que use los mismos principios cómo plataforma base:

Una agenda del bien común, estructurada con “causas”, con metas en las que la gran mayoría está de acuerdo, pero que los políticos no pueden abanderar.  Su desgaste total, la tradición de repartir beneficios, de manejar lo público sin escrúpulos ni límites de ningún orden, les impide generar confianza, credibilidad, pilares de una construcción positiva. Es necesario trabajar realmente con el bien común por delante, aglutinar gente que combine conocimiento con credenciales éticas.

La gran mayoría  de ecuatorianos rechaza la pandemia de corrupción que vivimos. Ecuador necesita con urgencia un sueño colectivo, una propuesta innovadora.

Hay que convertir la indignación en esperanza.

“Estoy convencido de que es indispensable que la gente positiva se active” 

Leonardo “Pipo” Laso

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